Nació en Yako en 1945 y murió en Ouagadougou en 1987. Militar y político de Burkina Faso. El 7 de noviembre de 1982 formó parte del grupo de oficiales que depuso al coronel Saye Zerbo, y en el gobierno del general Uedraogo ocupó el puesto de primer ministro desde enero hasta mayo de 1983, siendo en este último año detenido y cesado. El 4 de agosto del mismo año, Sankara protagonizó un nuevo golpe de Estado, esta vez contra Jean Baptiste Uedraogo, desde entonces ocupó la Jefatura del Consejo Nacional de la Revolución y presidente de Burkina Faso.

 

El 15 de octubre de 1987 fue asesinado durante un golpe de Estado al mando del teniente Blaise Compoare, considerado como el número dos del régimen instaurado cuatro años antes por Sankara.

Fue una personalidad de la política africana y del mundo, radicalmente insumiso con todo paternalismo y docilidad de la política postcolonial, Thomas Sankara lega a las generaciones futuras la viveza y la energía de la esperanza, es el emblema de la conciencia histórica de la lucha contra todas las opresiones.

La figura emblemática de Thomas Isidore Sankara, líder carismático de la revolución burkinabé, toma una dimensión significativa al entender que la primera cosa que tenía que hacer era de emancipar la mente de sus compatriotas y de descolonizar sus espíritus. Eso explica por qué empezó por devolverles su orgullo convirtiendo el antiguo ’’Alto Volta’’ en ’’Burkina Faso’’, o ’’país de los hombres íntegros’’, este cambio tenía un trasfondo ideológico, político y cultural.

Sankara dió importancia a la protección del medio ambiente, que se ha convertido hoy en día en una prioridad mundial. Entendió también que la libertad y la independencia de un país tienen que fundamentarse en la capacidad de este país de alimentarse por si solo. De ahí la gran movilización del pueblo burkinabé por llegar a la soberanía alimenticia. Más allá de esta soberanía, exhortaba a su pueblo para que consumiera lo que producía. La lucha contra la corrupción, para sanear la moral pública y fortalecer la confianza del pueblo en sus dirigentes y en las instituciones públicas, fueron una prioridad. La promoción y protección de los derechos de la mujer, la guerra contra todas las formas de discriminación de género, también formaba parte de sus programas políticos. En cuanto a la deuda de África, era el único jefe de Estado que la denunciaba como un instrumento de dominación y hasta como una nueva forma de esclavización del continente.

Thomas Sankara, como revolucionario, había sido influenciado por pensadores revolucionarios a nivel mundial como Ernesto ’’Che’’ Guevara, sentía una profunda admiración y un apoyo indefectible a la Gran Revolución Cubana liderada por Fidel Castro. Apoyaba a todos los pueblos en lucha contra el imperialismo y el neocolonialismo, este apoyo era muy natural, puesto que para él, la revolución burkinabé era la heredera de todas las revoluciones del mundo, de todas las luchas llevadas a cabo por los pueblos y las naciones oprimidas de la historia.

Para Thomas Sankara, la lucha es la única vía posible hacia la libertad y la felicidad. Había entonces que movilizar al pueblo para que luchara por el progreso social, por la justicia, la libertad, la soberanía y por reconquistar su dignidad humana. Para movilizar al pueblo y reforzar su unidad, Sankara sabía que tenía que acabar con el apartheid nacional, un sistema en el cual una minoría disponía de la mayoría de los recursos. Esta situación resultaba de unas relaciones feudales alentadas por la colonización.

Para Sankara, la realización de estos objetivos pasaba por el fin del neocolonialismo y la reconquista de la soberanía de los pueblos sobre sus propios recursos. De hecho, para él, el necolonialismo es el enemigo principal que impide la realización de estos objetivos. .

Encarnaba una visión optimista del futuro, en contra del discurso que predominaba en África. Por ello se opuso al fatalismo de la ’’pobreza’’ para movilizar a su pueblo con el fin de que se enfrentara a sus propios problemas, en lugar de contar con una supuesta ’’ayuda’’ internacional. Con su impulso, el pueblo burkinabe realizó proezas impensables, entre otros la construcción del ferrocarril entre Ouagadougou y Kara, la de varias pequeñas presas hidráulicas y sobre todo la consecución de la soberanía alimentaria.

En cuatro años, entre 1983 y 1987, consiguió derrumbar determinados mitos, muy tenaces, y restar credibilidad a muchos estereotipos sobre África gracias a su gran visión, a la claridad de su pensamiento y a la sinceridad de sus convicciones.

Pero la visión y la acción de Sankara tenían un alcance que desbordaba de mucho las fronteras de su Burkina natal y las del propio continente. Tenía muchos seguidores en el resto de África. Por ello se convirtió en el héroe y en la referencia de la juventud y de todas las fuerzas que luchan en distintos frentes por la Segunda Liberación de África.

Los pueblos africanos se encuentran avocados ha retomar la antorcha encendida por Nkrumah, Lumumba, Sankara y demás líderes e intelectuales africanos, con el fin de llevar su misión a cabo, sino quieren seguir aceptando que otros hablen en nombre de África y decidan por ella.

Bibiana Gutierrez

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